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“CARTA DE UNA MUJER CON CÁNCER DE MAMA”

En 1929, acudo al Servicio de Otorrinilaringología de “Niños enfermos”, con una afección en la garganta. El profesor Lemeé, después de unos análisis, asustado, decide operarme. Al mes de la operación me aparece un bulto en el pecho derecho: un adenoma. Desde 1983 estuve en observación regular en el Servicio del profesor Chiray. es en el año 1949 cuando un nuevo asistente del citado profesor se asusta palpando el adenoma. Consultados el jefe y el cirujano, nos anuncian con cara fúnebre a mi esposo y a mí que es necesaria una operación urgente. Se lo agradecemos amablemente.

Como varias opiniones valen más que una, consultamos a una docena de especialistas y a un hematólogo.  Por recomendación del Instituto Pasteur, acudí al Hospital Curie donde, ante mi poco entusiasmo por operarme, el director me propone un tratamiento químico a altas dosis durante tres meses. Fracaso total… y una nueva oferta para recurrir a la operación. Esta vez era cuestión  de los dos pechos.

Asistimos a un auténtico desfile de médicos, intentándonos convencer de que me operase. Se nos llegó incluso a presentar el asunto como una simple cuestión de cirugía estética. Por último ante uno de esos doctores y el cirujano se me hizo la gran sesión de chantaje. Este nos declaró: “Si mi mujer se encontrara en esa situación, no dudaría en operarla”. Y después, ante nuestro mutismo, “Si no acepta esta operación…en un año llorarás lágrimas de sangre”. Nos pidieron que reflexionáramos. esto ocurría en la primavera de 1950. Al día siguiente, consultando la Enciclopedia Patológica, en el artículo “Cáncer de mama” firmado por un profesor de la Facultad de Toulouse, tuve la alegría de leer en su conclusión: “las intervenciones quirúrjicas, al igual que los rayos x, jamás han curado el cáncer. No son más que paliativos destinados a hacer creer a las personas enfermas que se les está cuidando, a acelerar su fin y aliviar a sus allegados”. Esto fue una revelación para mí y de vuelta a mi domicilio llené dos maletas de medicamentos que tiré a la basura y rompí toda mi relación con mis numerosos amigos médicos y farmacéuticos.

Estos hechos ocurrieron hace 28 años y no puedo dejar de sonreirme con desprecio pensando en esos “doctores” que cantan vistoria por una remisión de dos meses. Desde luego que el adenoma está siempre ahí y el cáncer presto a saltar… pero los médicos no me han tocado la piel.

Cuendo informamos a un médico de mis antecedentes, respondió: “Error de diagnóstico”, cuando había sido dado el diagnóstico de cáncer generalizado por doce especialistas”.

( M.G. París, 24 de noviembre 1977; apareció en la revista L,Impatient nº 4)
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1 Response to ““CARTA DE UNA MUJER CON CÁNCER DE MAMA””


  1. 1 carmiso
    junio 10, 2008 en 1:59 am

    Me parece muy interesante tu blog, refleja una gran sensibilidad y empatía con las mujeres.
    Éste artículo, a pesar del adenoma y de las negligencias médicas, me ha encantado. Esta lleno de fuerza, las ganas de vivir y de mirar hacia delante son más efectivas que mil antídotos contra el cancer.
    Enhorabuena!!!


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