“Es importante que las presas tengan una formación empresarial de calidad”
¿Empezamos por los microcréditos?
-Son muy interesantes como sistema de erradicación de pobreza. Yo estuve en Bangla Desh con Mohamed Yunnus, que fue Premio Nobel, aunque el tema lo empezó en la India una mujer, Ela Bahatt; pero ella no tenía el impulso económico de Mohamed, que era economista y de familia acomodada.
-¿Y usted cuándo entra en el tema?
-En realidad yo hacía microcréditos sin saberlo. Cuando estaba en Banesto me especialicé en comercio exterior y blanqueo de capital, estaba de directora de zona en Benidorm llevando el departamento extranjero. En aquella época, hace 14 años, ya fui a la cárcel a abrirle una cuenta a un turco al que le mandaba dinero su abogado. Yo llevaba importación y exportación, era como un banco dentro del banco y eso me permitía cierta autonomía a la hora de trabajar. Cuando se produjo todo el tema de Banesto con Mario Conde el departamento extranjero se centralizó en Madrid, el puesto que yo ocupaba desapareció y me quedé como directora de oficina en Torrevieja, Guardamar, San Pedro del PinatarÉ En aquella zona había muchos inmigrantes, y yo tenía especial predilección por que pudieran tener un crédito, así que los apoyé en operaciones pequeñas de riesgo para montar su negocio.
-Se arriesgó usted.
-Afortunadamente ninguno falló, en el banco me hubieran matado.
-Pero dejó la banca.
-La dinámica de dirección ya no me estimulaba, yo tenía inquietudes sociales. Decidí cambiar de rumbo y en una cena en Madrid con diseñadores de moda, un mundo que no me interesaba nada, conocí a Diana Caparrós, presidenta de Women Together, que me dijo que lo que yo hacía se llamaba microcréditos, que su asociación se dedicaba a la campaña de sensibilización sobre ellos, y que quería que trabajara con ella. Ese fue mi camino hacia la cooperación y estuve con ella varios años.
-¿Y a partir de ahí?
-Yo había estudiado técnico de empresas y actividades turísticas, independientemente del trabajo tenía una agencia de viajes en el Pilar de la Horadada y lo colgué todo. Por mi forma de ser yo nunca haré dinero para mí, así que pensé que en lugar de gestionarlo (que lo hago muy bien) para la gente que tiene mucho, iba a hacerlo para los que tienen menos. Empecé mi formación en microcréditos con Yunnun en Bangla Desh, y con Women Together, de la que es copresidenta la Reina Sofía que viajó mucho con nosotros, trabajé campañas de sensibilización a través de foros en diferentes países en Latinoamérica con patrocinio privado. Cooperación invertía y las empresas, por ejemplo Repsol, ya que hacen una explotación, por lo menos invierten en el país en un sistema para que puedan progresar por sí mismos.
-¿Cómo une África y Villena?
-En África conocí a Wangary Maathay, premiada en Naciones Unidas; yo le hablé de hacer microcréditos en Kenia, hice mi primer viaje a Nairobi y el resultado es un proyecto que se va a hacer en el Masai Mara en el Serengueti con una escuela, un dispensario sanitario y una red de mujeres para trabajar sus artesanías. Después retomé con Mercedes Gallizo el proyecto del PRM.
-Cuéntemelo en pocas palabras.
-Incluye por un lado capacitación y formación aprovechando donde se encuentran, porque allí lo que aprenden en un año son tres cursos fuera; una segunda fase de microcréditos cuando salgan, para poder seguir esa actividad; y un tercer año en el cual se trabaja la comercialización. Ya tenemos una chica en tercer grado, y el centro ha sido el primer filtro para beneficiar a quien no tiene acceso a un crédito de la banca tradicional. He creado dos talleres, uno de complementos con semillas de Colombia, piedras de Perú y de los masais, materiales de las comunidades que ya conozco y que permiten a su vez que las internas hagan una producción y desde dentro de la cárcel puedan cobrar.
-Algo fundamental para ellas.
-Sí. Y he de decir que todo esto ha sido gracias a la CAM, que me apoyó desde el primer momento; también me encuentro muy arropada por el Ayuntamiento de Villena y la Diputación. Luego hay un segundo taller, que es el textil. Mi madre es modista y llevo cuarenta años viéndola coser; ya no quedan costureras, y en esta zona tan textil me pareció que eso tendría buena salida en el mundo de los diseñadores; en el proyecto están Pepe Botella, Rubén, Manuel Espuch, Siglo CeroÉ toda esta gente necesita mujeres que cosan sus diseños.
-¿Cómo se comercializan los productos?
-Para los complementos, con el apoyo de los ayuntamientos de toda España, se contratan puestos de venta de artesanía y se hacen mercadillos; de julio a septiembre tenemos uno en Lo Pagán que atenderá Lidia, la chica que está en tercer grado. Luego tenemos el desfile de moda de este verano, un llamamiento a las empresas para que vean que esa opción de trabajo es viable. La idea es que la experiencia de Villena se pueda hacer en otros centros penitenciarios.
-Si los propios centros no la abortan, aunque la idea venga de la Dirección General. Eso pasa, ¿sabe?
-A mí me preocupa mucho que ellas tengan formación empresarial, de control de calidadÉ Que vaya Rosa María Calaf, el guerrero masai, todo el mundo, es bueno para darles otras visiones. Yo creo, pienso y espero que en unos años esto sea por ley, que sea obligatorio para las empresas como ocurre en otros países.
-Las mujeres ya veo que responden, ¿y el centro y los funcionarios?
-BuenoÉ tenemos un taller donde solamente trabajamos el grupo de PRM, porque en mujeres sólo hay un módulo donde están todas y la convivencia es complicadísima, tú no puedes controlar las intenciones de 78 reclusas; si cualquiera tuviera acceso a piedras, alicates, tijeras, telas, y se produjera un robo o una agresión, el proyecto no podría continuar. Tenemos una sala, dos monitoras y una socióloga que se implican muchísimo.
-¿Quién las enseña a coser?
-Pues ésa es otra. Por más que busqué no encontré modistas que quisieran trabajar en la cárcel, y menos por dos duros, así que me llevé a mi madre. No era mi intención meterla en este tinglado, pero qué iba hacer. Ella llega a las 11, se queda hasta las 8 y si le dejaran una camita, se quedaba allí de noche también.
-El trullo engancha. Y enriquece.
-Completamente. Yo jamás me podía imaginar lo que estoy aprendiendo aquí, lo que ellas me dan.
-¿Y las presas más conflictivas no tendrán su oportunidad?
-No sé aún cómo hacerlo pero sí, la tendrán. Es un un reto a medio plazo que tendré que superar.
LEVANTE
Hola ! mi nombre es Primavera y estoy llevando a cabo un proyecto relacionado con cocina. A mi socia y a mi nos encanta la linea de Malas Meninas para este trabajo que vamos a llevar a cabo, y nos encantaria ponernos en contacto con Rosa Escandell para ensenharle la idea a ver si le gustaria colaborar con nosotras.
Les agradezco su atencion !!
Primavera