ABRIENDO PUERTAS
Es muy importante prestar especial atención a la persistente situación de marginalidad y sumisión femenina por razones de género, así como a las contradicciones que esta realidad ha proyectado en el imaginario religioso y moral del pasado y del presente, particularmente en la mitificación de la mujer como virgen, esposa y madre.
La historia de la mujer no puede entenderse, sin embargo, al margen del proceso histórico general, del que ella ha sido, por lo demás, un elemento dinamizador y a menudo vanguardista. Por esta razón, hay que considerar los factores históricos que condicionaron de algún modo la actividad de la mujer o propiciaron la implantación de sistemas ideológicos e institucionales que justificaban su explotación y menosprecio social. La historia de las mujeres interesa porque todavía hoy son perceptibles, incluso en los países más avanzados, las huellas de la discriminación y de los prejuicios de género que persisten agazapados en las formas de vida y de pensamiento dominantes.
De lo que no cabe duda alguna es que la mujer ha estado presente a lo largo de toda la historia. Gracias a su constante esfuerzo por hacerse oír y dejar claro que la concepción de “mujer florero” que desde siempre le ha sido impuesta no ha sido más que eso, una imposición irracional y discriminatoria, ha podido abrirse camino en esferas muy diferentes y dejar su huella en la historia para siempre…
LA MUJER EN EL CINE
Ni están todas las que son ni son todas las que están, pero a través de este vídeo queda constancia de ochenta años de cine que, de no contar con estos talentos, su historia no sería la misma.
LA MUJER EN EL ARTE
MUJERES ARTISTAS:
Ha habido grandes artistas pero no han sido reconocidas como tales ni valoradas por la posteridad. Muchas pinturas realizadas por mujeres fueron inicialmente atribuidas a varones, lo que indicaría que no hay diferencias objetivas entre el arte realizado por mujeres o por hombres, pero cuando se verifica que la autora es una mujer, baja mucho el valor económico y simbólico de la obra. El recorrido no fue fácil y los obstáculos a los que tuvierton que enfrentarse y superar para poder dedicarse a lo que verdaderamente ansiaban.
Según la tradición recogida por Plinio el Viejo en su “Historia Natural”, la pintura fue una invención femenina: la joven hija del alfarero Butades Sicyonius trazó sobre un muro el contorno de la sombra del rostro de su amado cuando partía para lejanas tierras.
El primer ejemplo documentado de una obra de arte firmada por una mujer se remonta sorprendentemente a la Alta Edad Media. Generalmente los artistas del medievo no firmaban sus obras y tampoco lo hacían los autores de los manuscritos iluminados, pero en el ejemplar del “Comentario del Apocalipsis” de Beato de Liébana que se conserva en la Catedral de Gerona (terminado en el 975) aparecen los nombres de Ende “pintora y sierva de Dios” (pintrix et Dei adiutrix) y del monje Emeterio.
En el siglo XV comenzó a producirse en Italia un cambio en la valoración social del artista, que se extendió luego por todo el Renacimiento y el Barroco. Los artistas empezaron a reivindicar que la pintura, la escultura y la arquitectura fuesen consideradas artes liberales ya que requerían una intensa actividad intelectual y espiritual que las alejaba del simple oficio mecánico y artesano al que estaban sujetas en la Edad Media con el sistema gremial. En este momento la formación de los artistas requiere conocimientos de Geometría, Física, Aritmética y Anatomía, disciplinas que no se incluían en la formación de las mujeres. Empieza a ser fundamental también la copia del natural y concretamente el dibujo del cuerpo humano desnudo, actividad por completo vedada a la mujer, quien, por otro lado, mantiene una absoluta dependencia del varón, accediendo a la profesión de la mano de un protector, un marido artista o un padre artista. En estos casos las mujeres reciben la formación en el taller familiar. Si por el contrario pertenecen a la nobleza o a la burguesía adinerada, la formación humanística que se les proporcionaba incluía el aprendizaje del dibujo y la pintura al igual que la música, disciplinas que eran impartidas por maestros consagrados.
El siglo XVIII fue una época de grandes cambios y grandes revoluciones. Durante la Ilustración se amplía poco a poco el campo profesional de las mujeres sobre todo en la enseñanza. La separación de los sexos y los diferentes programas educativos genera una mayor demanda de profesorado, preferentemente femenino, para las escuelas de niñas. Por otro lado, las clases acomodadas consideraban imprescindible en la educación de las jóvenes un cierto conocimiento de dibujo y pintura, así como de canto y música, por lo que muchas artistas se convierten en maestras de estas disciplinas acogiendo pupilas.
A pesar de estos logros, la discriminación es manifiesta. Continúan las mujeres siendo mayoritariamente excluidas de las Academias y de los concursos como el prestigioso Prix de Rome. Las Academias eran los lugares establecidos en la época para la formación de los artistas y el acceso a las mismas era controlado al máximo por los propios miembros que defendían así sus prerrogativas frente a otros artistas y sobre todo frente a las mujeres, restringiendo su incorporación o evitando su nombramiento como miembros de pleno derecho. Las mujeres que obtenían el privilegio de formar parte de las Academias tenían prohibida la asistencia a las clases de desnudo. Esto dificultaba el acceso a una sólida formación, que incluía el estudio del natural, de la que sí disfrutaban en cambio sus colegas varones. Por este motivo las mujeres no podían consagrarse a géneros como la pintura de historia o mitológica, que implicaban un conocimiento pormenorizado del cuerpo humano, viéndose obligadas a cultivar géneros considerados “menores” como el retrato, el paisaje o la naturaleza muerta, a la vez que se les cerraban las puertas del éxito ya que en los Salones y concursos eran especialmente valorados los grandes temas históricos o mitológicos.
En el siglo XIX crece el número de mujeres dedicadas al arte y se afirma en la sociedad la idea de la mujer artista, pero es un siglo de grandes contradicciones pues, si bien la mujer va adquiriendo derechos sociales, laborales, económicos, por otro lado el restrictivo modelo femenino victoriano relega a la mujer al papel de esposa, madre y ángel del hogar.
En la segunda mitad del siglo las grandes Escuelas de Bellas Artes comienzan a aceptar mujeres, pero aumentando para ellas las cuotas de inscripción y manteniendo la prohibición de copiar desnudos del natural. Con la vanguardia artística francesa, proliferan en París los talleres y escuelas que mantienen contacto con los focos de la bohemia y alguno de los cuales abren aulas femeninas como por ejemplo el Estudio de Charles Chaplin o la Académie Julian. El Impresionismo atrae también a algunas mujeres.
Durante la primera mitad del siglo XX las mujeres se aproximan con entusiasmo al mundo de las vanguardias artísticas. Aparentemente las limitaciones que había sufrido la mujer a lo largo de toda la historia se habían superado: ya tiene acceso libre a las escuelas de pintura, pueden participar en exposiciones y concursos o copiar desnudos del natural, pero los prejuicios continúan instalados en la sociedad. Así vemos que las escuelas de arte están gestionadas por hombres, los críticos de renombre son hombres y los jurados de los concursos los componen hombres.
Solo a partir de los años sesenta, con la consolidación del movimiento feminista y la lucha por los derechos de la mujer, se empiezan a realizar estudios que van sacando de las sombras a artistas de todos los tiempos, algunas de las cuales habían gozado de gran éxito en su época y demostrando la extraordinaria calidad de los trabajos de muchas de ellas cuyas obras eran a veces atribuidas a sus padres o maestros también artistas y, claro está, varones.
Como muestra de estas reivindicaciones, cabe señalar la realizada en 1989 en Nueva York por el grupo de activistas feministas Guerrilla Girls con carteles donde se leía: ¿Tienen que estar desnudas las mujeres para entrar en el Metropolitan Museum? Menos del 5% de los artistas de la Sección de Arte Moderno son mujeres, pero el 85% de los desnudos son femeninos.
Algunas de estas mujeres imprescindibles son:
Catherine Madox Brown (Hueffer) 1850 -1927.
Nació en Inglaterra. Desde pequeña mostró dotes de artista, lo que fué cultivado por su padre, maestro de la pintura británica Ford Madox que utilizaba el estilo de la escuela prerrafaelista, cuyos seguidores querían rescatar la pureza de la pintura medieval itálica, previa al reinado de la escuela de Rafael Sanzio. Entre los maestros de Cathy Madox Brown también estuvo el célebre pintor Dante Gabriel Rossetti, con quien guardaba una estrecha amistad familiar. Sus trabajos fueron realizados mayormente utilizando colores al agua.
Elsie Martindale
Judith Leyster (1609-1660).
Nació en Haarlem, Holanda. Pintora del período Barroco.

Autorretrato
Rosalba Giovanna Carriera (1675-1757).
Nació en Venecia, Italia. Pintora de retratos en estilo Rococó, escuela posterior al movimiento Barroco. Carriera popularizó el uso de pintura al pastel. Con esa técnica retrató a un sinnúmero de clientes acaudalados. Sus obras presentan una caracterización que realza a los personajes y al mismo tiempo exhibe suavidad debido a la gran sutileza con que reproduce los detalles. La pintura al pastel se ejecuta con tizas de consistencia pastosa caracterizadas por la palidez de su coloración.
Autorretrato
Mary Stevenson Cassatt (1844-1926).
Nació en Allegheny City, Pensilvania, Estados Unidos. Pintora de estilo impresionista dedicada a los retratos. Viajó a Europa y estudió en Francia junto a los maestros más destacados de esa época.
Sus primeros trabajos guardan la influencia de su amigo Manet y posteriormente, llevan el sello del maestro Degas. Esto no significa que la Cassatt carezca de originalidad. Al contrario, ya madura, crea un impresionismo refinado, de ejecución magnífica donde sus personjes se presentan vívidos y frescos.
Si bien la técnica impresionista clásica tiene una apariencia más bien áspera, Mary Cassatt la hace evolucionar y consigue aplicar la suavidad que proviene de su naturaleza femenina. Sumado a esto es mágica cuando reproduce el entorno, llegando este a gozar de una importancia similar al personaje principal.
Berta con su hija
Magdalena Frida Kahlo (1910-1954).
Nació en Coyoacán, México. Pintora americana de género surrealista.
Autorretrato
MUJERES EN EL ARTE:
Demos un breve paseo por algunas de las obras más representativas protagonizadas por mujeres. La mujer ha sido objeto del arte en todas las épocas y ello queda reflejado a lo largo de este vídeo.
LA MUJER EN LA EDUCACIÓN
“La historia la cuentan siempre los vencedores y las mujeres hemos sido las vencidas en todas las guerras, no solo de las bélicas [...] Es urgente contar la historia de nuevo tal y como ha transcurrido. Dando a las mujeres la verdadera dimensión que merecen, sacándolas del silencio que las niega en los libros de historia y dándoles el protagonismo real que han tenido, limpiando a los personajes femeninos del destino o bien ejemplarizante de reinas o santas o bien de contramodelo para que el resto de mujeres aprendamos lo que no debemos hacer”. Les Comadres. La otra historia.
Ver: Maria Montessori
Ver: Concepción Arenal




Clara me ha encantado tu blog, especialmente la mujer en el Arte, !cuanto se ha ocultado a la mujer!, por su fuerza, por su natural condición, pero principalmente por su ARTE, todas sacamos arte de lo que hacemos, parece cosa de magia, porque sobrevivir y llegar al momento en el que estamos es una obra maestra, de mujeres luchadoras que siempre confiaron en ellas mismas. La selva masculina en la que aún nos encontramos podemos convertirla en un bello jardín, incluso en un jardín salvaje, y para eso hace falta una educación con grandes dosis de Arte.
Un besazo
Maika